La cucaracha, la cucaracha.

Estamos viviendo una crisis muy gorda en casa. Una crisis que está poniendo en peligro la convivencia, nuestra salud mental y hasta el sueño de los vecinos, que tienen que estar flipando cuando escuchan los gritos de histeria que pegamos de vez en cuando. Porque, si ya éramos pocos en este piso, ahora resulta que tenemos nuevas inquilinas. Y no sólo no pagan el alquiler ni colaboran en las tareas de limpieza, si no que dan un ascazo que te mueres.

Todo empezó un día en que, toda inocente (y sobada), me levanto por la noche al baño. De repente, me adelantaron por el pasillo dos cucarachas pequeñitas y marrones a 120 km/h, (y ya sabéis que yo nunca exagero) sin intermitente ni nada.

Tras el amago de crisis nerviosa que me dio en ese momento, y una vez que conseguí dejar de hiperventilar, pensé en si despertar al resto de mis compañeros para alertarles del peligro que corrían nuestras vidas. Luego decidí que se vive mejor en la ignorancia, y que ya se lo contaría al día siguiente. (De nada por vuestra última noche de sueño tranquilo, chicos)

Por supuesto, no pegué ojo esa noche, y dediqué las horas que faltaban hasta que sonase el despertador a trazar un súper-mega-plan de aniquilación cucarachil, extrapolando todo lo que he aprendido con las pelis de zombies al bicho inmundo en cuestión (Claro que no sé si las escopetas que todo ciudadano americano medio tiene en en su casa serán muy útiles en estos casos)

Al día siguiente, arrasé en el supermercado con trampas y sprays mata cucarachas, y volví a casa con mucha sed de sangre.

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“DIE BITCHES DIEEEE!!!!!!!!”

Informé a mis compañeros de la nueva situación y, entre lágrimas y abrazos de apoyo, nos prometimos que juntos saldríamos de esta. (Tampoco dramatizo nunca)

El caso es que, pasaron los días, y vivíamos bastante tranquilos sin que las zorras hijas de la gran puta los animalitos del Señor diesen señales de seguir entre nosotros.

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“Vamos bonitas, si estáis ahí, salid, que no os vamos a hacer nada” (Y no salían, así que todo bien)

La paz se terminó el viernes pasado. Me levanto una vez más al baño por la noche (tengo que beber menos agua en la cena) y veo, no una cucaracha pequeñita como las anteriores, no. Ojalá. Esto era un maldito tráiler, neeeeeeegra y enorme. Era tan grande que, por un momento, valoré la posibilidad de adiestrarla y ahorrarme el abono de metro (además, así ya podría poner “vehículo propio” en el CV) Cuando fui capaz de reaccionar, corrí a por el spray mata bichos y me la cargué. Fue una muerte muy agónica: tuve que ahogarla en un charquito de spray, porque la cucaracha mutante era súper resistente y se aferraba a la vida con todas sus fuerzas.

Con tanto chillido que pegué en el proceso, se despertó Feriel, y salió a ver qué pasaba. Cuando vio el cadáver de semejante monstruo, se quedó petrificada. Y luego decidió que había que quitar “eso” de ahí. A mí me dio pena, porque me hacía mucha gracia la idea de dejar el fiambre a la puerta de la habitación de Donald y estudiar su reacción por la mañana.

El levantamiento del cadáver fue un show. Yo dije que me negaba, así que Feriel fue a por escoba y recogedor y, estirando el gadgetobrazo unos 2 metros (lo juro), intentaba barrer al bicho pero, con tanto spray, se quedaba pegado al suelo. (Todo esto gritando las dos histéricamente, claro) Cuando por fin lo consiguió, y yo ya empezaba a superar la escena vivida, voy al baño y me encuentro otra cucaracha King Size. Y ya fue demasiado, eché spray a lo loco por todas partes, cerré la puerta y me fui medio llorando del susto. Creía que la había matado, pero, al día siguiente…la cucaracha no estaba. CHAN CHAAAAN!!

Nos imaginamos al bicho llegando moribunda a la madriguera, arrastrándose con las patas delanteras.

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“¡¡¡Tías!!! ¡¡Nos han pillado!! ¡¡Y tienen a Jose!! ¡¡Jose está muerto!!

Después de todo esto, nos hemos vuelto locos. Trampas y spray all over the casa, incidiendo mucho en las puertas de las habitaciones para crear una barrera impenetrable que nos deje dormir medio tranquilos por las noches.

Image¡¡NO PUEDES PASAR!!

Pero se ve que no lo conseguimos. Hoy Feriel ha amanecido acompañada en la habitación, y ayer no ligó. Un bicho muerto, boca arriba al lado de sus zapatillas (no sabemos si fue por el spray, o por las zapatillas, pero al menos estaba muerto) Cuando Vera vio aquello, se quedó blanca. Y es negra.

La lucha continúa: o ellas, o nosotras.

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(Pero, por si acaso, estamos mirando pisos)

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Madrid, ciudad deshumanizada

Cuando vine a vivir a Madrid, un amigo me dijo que lo iba a odiar. Que ésto no tenía nada que ver con una ciudad pequeña como la nuestra. Que los madrileños no se relacionaban ni la mitad que nosotros. Que cada uno iba a lo suyo y lo que le pasara a otro daba igual.

Hasta ahora no había notado una diferencia tan grande, la verdad. Hasta ahora. Hasta hoy por la mañana, concretamente.

Venía yo por mi calle, caminando tranquilamente (bueno, tranquilamente no. Respirando fuego y muriendo agónica y lentamente gracias a los 39º que no nos dejan vivir, pero no me gusta dramatizar) cuando, al llevarme la mano al bolso para sacar las llaves, noté que tenía un montón de tela enganchado alrededor. Ese montón de tela resultó ser mi vestido. Y me di cuenta de que llevaba todo el culo al aire. (Bueno, todo menos el trozo que tapaban las bragas más feas y más viejas de mi armario, por supuesto. Si llego a tener una faja tamaño carpa de circo de color carne, me la habría puesto hoy, clarísimamente)

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(Iba así. Por supuesto que este es mi culo, ¡me ofendéis! ¡que no, que no es el de Irina Shayk!)

Siendo sincera, no es la primera vez que me pasa algo así. Hace años me ocurrió exactamente lo mismo, con la diferencia de que entonces era invierno y llevaba medias tupidas, así que no fue tan grave. Y además, una señora me avisó a mitad de trayecto, y me ahorró el llegar al colegio así con la consecuente ruina de mi vida social adolescente. Eso, amigos, es ser buen ciudadano. Aunque las risas no te las quite nadie, AVISA. Que yo una vez que, una mañana de helada, una señora se cayó en plena calle moviendo los brazos en el aire como en los dibujos animados, fui a ayudarla, aunque se me cayeran las lágrimas de la risa. 

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Con lo de hoy ya me está empezando a preocupar esta reciente afición mía a enseñar el culo. El domingo pasado tuve una urgencia chocolatil y bajé al chino de debajo de casa a por una tableta de Nestlé. Con el calor horroroso que estamos pasando (no sé si os lo había comentado ya) y para evitar que se derritiera el chocolate, al chino no se le ocurrió otra cosa que poner un ventilador enfrente de la estantería de las guarreridas. En el suelo. Y ahí fui yo, con mi vestidito veraniego.

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(Marylin también bajo al chino a por chocolate. La tentachión vive aliba)

 Lo que creo es que se me está manifestando tardíamente un gen que parece ser que hay en mi familia, que nos hace especialmente proclives a mostrar las posaderas al mundo. Donde más claramente se ve esto es en la persona de mi primo Juanjo, que desde bien pequeñito ha sido muy de hacer boyas. Una vez fue a darme los buenos días a mi habitación y yo, sobada y con los ojos cerrados, le di un beso en el papo. Un papo grande y blandito, sí. Demasiado. Me había puesto el culo en la cara. A día de hoy me lo sigue recordando y partiéndose el eje. Está tan orgulloso que tengo miedo de que lo meta en el currículum (currí-culum. Lo siento…)

Para terminar y, al hilo del tema, os dejo con la canción que quedó este año sexta en Eurovisión, en la que Estonia le hace un bonito y emotivo homenaje a…bueno, a ver qué es lo que entendéis vosotros.

http://www.youtube.com/watch?v=Kv2559oqvu4

P.D. Cómo nos reímos todos hablando de culos eh!

 

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Independence Day

Bueno, independencia, lo que se dice independencia…aquí siguen pagando los de siempre (Padre, Madre, cuando tenga una nómina decente os llevo de viaje o algo) El caso es que me he ido de casa para estudiar y hacer unas prácticas en Madrid.

Estaba (estoy) entusiasmadísima con el hecho de irme fuera, de conocer gente y lugares nuevos, de estudiar algo que por fin me gusta…pero sobre todo, con vivir por mi cuenta, poder dar rienda suelta a mis INCOMPRENDIDÍSIMAS dotes culinarias, sacarme las castañas del fuego sin tener constantemente a mis progenitores detrás.  Y me hacía especial ilusión el tema de compartir piso.

Todos los pisos de estudiantes que he conocido eran geniales: funcionaban bien y sus inquilinos, además de compañeros de piso, eran amigos. Así que en mi cabeza yo tenía la idea de que iba a vivir una convivencia idílica, en la que seríamos súper coleguis: al llegar de trabajar podríamos bajar a tomar algo; hoy cocino yo y mañana tú (se desharían en lágrimas al probar los exquisitos manjares que preparo. El arroz con pollo del otro día no cuenta, unos duendes malignos le echaron secretamente pis de perro o algo para boicotearme el plato, hijosdefruta!) si no te da tiempo a fregar eso no te preocupes, ya lo friego yo; me he bajado una peli, vamos a verla todos; ¿qué hacemos por la noche? echamos un Scattergories. Vamos, lo normal.

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“Compiiiiiis, a cenaaaaaaaar”

Y por fin llegó el día. El piso está bien (muy, pero que muy bien teniendo en cuenta los anuncios que vi), tengo El Retiro al lado para salir a correr (JAJAJAJAJA) y baño para mí solita. Y tres compañeros. O algo. Porque, habitualmente, aquí no se sabe si hay alguien o no. Están todo el día trabajando (cosa que entiendo. Yo también querría) y cuando vuelven, se encierran en la habitación. Cuando llegué, ya noté mal rollito (más que nada porque, a los 5 minutos de conocerme, una chica se puso a rajar sin piedad de otro de ellos, aparte de comentarme que no tenía padres y que la semana siguiente le hacían una colonoscopia. A los 5 minutos son los datos imprescindibles que debes conocer de una compañera de piso) pero es que en 15 días la cosa ha llegado a un punto que me está asustando.

Os voy a presentar a la personaja mayor del piso, a la que llamaremos Drama Queen, y que, visto lo visto, me va a dar material para unos cuantos posts. Drama Queen es una chica de edad indeterminada (yo le echo treintaypocos) que quiere ser actriz (como la Juani), pero por el momento no lo está consiguiendo. Y tiene un trabajo digno dando clases de inglés, pero está muy muy frustrada. Porque ella lo que quiere es ser actriz (como la Juani) Como vivió ocho años en Londres, es taaaaaan bilingüe, que nos habla la mitad en inglés y la mitad en español, porque dice que a veces se le olvida cómo se dicen las cosas en castellano. Así que diariamente oigo perlas como “perdona que no te contestase antes, es que my phone isn´t working properly” Yo encantada, que así practico, pero vamos…

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Drama Queen odia a muerte a otro de los inquilinos (al que llamaremos Carbayón) porque parece ser que él se tira en el baño 40 minutos todas las mañanas, a la misma hora que ella tiene que prepararse para ir a trabajar. Entiendo que ella esté enfadadísima, yo también lo estaría, pero es que la solución ha sido…comprarse botes de orina para poder hacer pis en la habitación si está el baño ocupado y no aguanta más.

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Muy normal todo, ¡claro que sí!

Preguntas que se me ocurren, así a BOTE pronto (jojojo) ¿Y por qué no un orinal, que tiene más capacidad? Porque vamos, sobre a todo a primera hora de la mañana, con un botecito de esos no te da ni para empezar ¿no? Y si no le llega, ¿corta el chorro y coge otro? ¿Qué hace con los botecitos después? ¿Les pone una etiqueta con la fecha y los colecciona? ¿Los friega y los reutiliza? ¿Los tira a NUESTRO cubo de la basura? Ese liquidillo que queda a veces cuando quitas la bolsa de la basura, ¿qué es? Me muero por preguntárselo, pero no sé si procede (aunque ella abrió la veda contándome, con todo lujo de detalles, su colonoscopia…)

Además de lo del baño, la otra cruzada personal de Drama Queen es que cerremos la puerta con llave. La chica está acojonadilla porque por lo visto, un día, estando ella en casa, alguien entró. ¿A robar? diréis. No. Ella estaba encerrada en la habitación y oyó que entraba alguien sin llaves. ¿Cómo supo que sin llaves? No lo sé. Y no se atrevió a salir hasta que no escuchó la puerta cerrarse otra vez, y entonces fue al salón y se lo encontró todo revuelto y con papeles por el suelo. ¡Malditas mafias del Este, desordenadoras de salones! Dentro de lo extraño de la historia pues bueno, no tengo ningún problema en cerrar con llave cuando vengo de la calle. Pero es que el otro día volví de la compra cargada de bolsas (que por cierto, mi lado marujil se está enamorando del Caprabo a falta de un Mercadona) y se me olvidó. Y al rato apareció la compi, se puso de rodillas en el suelo y me empezó a gritar “por favor, ¡cierra la puerta con llave, I beg you please, I´m obsessed pero por favor, cierra la puerta con llave!” mientras hacía como que rezaba, con el mismo tono y afectación que si estuviese implorando que le dejasen enterrar el cadáver de su hijo. Fue un “te lo pido de rodillas” de Sara Montiel de libro, vamos. Yo estaba flipando, buscando las cámaras por si era un cásting encubierto o algo, pero no. Le pedí perdón mil veces y creo que no se me volverá a olvidar. Y si vuelve a pasar, llamo a la Academia y la propongo para los próximos Goya. Los pelos como escarpias oiga, qué pasión, qué entrega, qué desesperación.

Continuará…

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Especial Día de la Madre

Voy a celebrar el día de la madre que me parió con un pequeño “homenaje” (¿que se rían de ti es un homenaje? ¿sí, no?), una recopilación de las frases de la mamá de Dorothy que se oyen en esta casa día sí, día también.

– Categoría comidas:

“no has comido/eso no es comida”

“ven que te echo más”

“¿os cuida bien mamá?” (cada vez que comemos verdura)

“ay Dios, no sé qué comerán mis nietos” (tus tuppers, no te preocupes)

“comed, que es pescado azul” (el mayor ídolo de mi madre: el pescado azul. Si un día me encuentro pósters de atunes y sardinas en su habitación, no me sorprenderé lo más mínimo)

“niños obesos, adultos obesos” (cuando salen noticias sobre obesidad infantil/comida basura. Madre y su cruzada contra los niños gordos)

” y mis hijos no comerán en el McDonalds, y el pescado azul es poco menos que la octava maravilla del mundo, y…”

“tenéis para comer/cenar: el lunes, de primero…de segundo…el martes de primero…de segundo…el miércoles de primero…de segundo…” (cuando se va de viaje: tienes 2 minutos y medio para aprenderte de memoria el menú de comidas y cenas de toda la semana)

“esto es una bomba de vitaminas” (ante las caras de asco delante de un plato de puré de verduras)

“¡terminad esa ensalada, no se va a tirar!” (el misterio de la ensalada que se reproduce por esporas en la fuente: comes y comes, y no se acaba nunca)

“¿me traes el chocolate/las galletas del armario?” (tirada en el sofá, con cara de sentirse más culpable que si acabase de asesinar 10 gatitos)

– Categoría meteorología:

“claro que sí, en invierno en manguina corta, en verano sudadera con capucha” (A Hermano, que es un poco atérmico él)

“¡¡coge una chaqueta!!” (o muere)

“luego catarro” (es Nochevieja mamá, vamos a salir en vestido de tirantes yo y el 80% de la población española)

– Categoría no me entero de nada:

“¿dónde dejé yo las gafas?”

“¿dónde dejé yo el bolso?”

“¿dónde dejé yo el móvil?”

“¿cómo se adjunta un archivo a un correo?” (después de 10 años haciéndolo casi a diario)

“ayúdame un momento con el Superwin” (Powerpoint)

– Categoría quiero a mis hijitos (porque cuando nos quiere somos sus “hijitos” Cuando no, un “par de idiotas”)

“¿Dónde están mis hijitos?” (Al entrar por la puerta volviendo de trabajar desde que tengo uso de razón. Pues nada Madre, aquí, en el ala oeste de la mansión…Me hace mucha gracia pensar en cuando no hay nadie en casa, porque sé que lo dice igualmente y me gustaría verle la cara)

“Pero qué hijos más tontos tengo” (No me he equivocado, este comentario es positivo y sigue siempre a alguna parida que hayamos soltado)

– Categoría no quiero a mis hijitos:

“no os aguanto”

“cualquier día cojo la puerta y me voy y ya me echaréis de menos” (prueba, prueba…)

“esto es un desastre/una desesperación” (porque después de recoger y fregar toda la cocina te has dejado el fairy fuera del armario, por ejemplo)

– Categoría llevo hora y media sobada en el sofá pero no me voy a la cama ni a tiros:

“msdhshshamsssbsssm shh ¿¿QUÉ HA PASADO??” (Es que se despierta sobresaltada siempre)

“mssshbssshambssmmmsbbs tengo mucho sueño” (es evidente)

“voy a ver esta película que tiene buena pinta. Zzzzzzzzzz” (a los 5 minutos)

Felicidades mamá, pero lo dicho, que con 53 años ya va siendo hora de independizarse eh!

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Putting the leg into (metiendo la pata)

(Todavía estoy un poco roja mientras escribo ésto…)

Todos tenemos un don especial: hay gente a la que se le dan especialmente bien las matemáticas, otros cantan como los ángeles, otros son verdaderos cracks en algún deporte…pues mi don divino es el de meter la pata hasta atrás a la mínima ocasión (No sé a quién tengo que pedirle explicaciones por este reparto de dones, pero la verdad es que utilidad no le veo ninguna ¬¬)

Justo el sábado me recordaban mis amigas del colegio el que – hasta hace dos horas – había sido mi mayor gambazo, hace unos años. Ya habíamos dejado el colegio, pero tuvimos que volver por nomeacuerdoexactamentequé (¿ podría ser un funeral?) y allí a la puerta me encontré con una ex-profesora rodeada de gente. Siempre había sido delgada, y en aquel momento tenía un barrigón desproporcionado. Los demás se le acercaban, le daban abrazos, le preguntaban que qué tal…y yo con mi increíble poder de deducción (¿os suena de algo Sherlock Holmes? Aficionado) entendí que estaba embarazada, así que me acerqué y, CON LA MANO EN SU BARRIGA, le dije que qué bien, que qué tal lo llevaba. Después del silencio incomodísimo que se hizo, supe que lo que tenía Conchita no era un bebé en camino, sino una depresión, y le había dado por comer como una cerda. Me quedé de piedra deseando que en ese preciso instante pasase por allí algún OVNI y me abdujese, o un águila gigante me atrapase con sus garras y me llevase volando, o se abriese una grieta en el suelo y me cayese por ella hasta llegar a un submundo poblado por cíclopes, o que llegase Hagrid para llevarme urgentemente a Hogwarts . No pasó ninguna de esas cosas, ¿¿os lo podéis creer??

Después de aquello vivía con una cierta tranquilidad pensando que nunca lo iba a hacer peor.

(error)

Lunes, 10 de la mañana. Mi profesora de la academia entra en clase y le digo “Jo Espe, qué guapa y qué elegante estás de negro entera, si me visto yo así parece que voy de entierro”

Espe: “murió mi madre”

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Hoy voy de boy bands (2ª parte)

En el capítulo anterior…nos habíamos quedado en mi obsesión adolescente por una niña con corte de pelo  a lo tazón.

En aquellos días las boy bands vivían su época dorada y se replicaban como gremlins en una piscina.

Everyboooooody yeeeeah rock your booooody yeeeeaaah

Si algo tiene éxito, ¿por qué no copiarlo? De esta forma surgieron 1532 grupos clónicos que aspiraban a salir algún día en la portada de la SuperPop o la Vale (qué chungo era el consultorio sexual de la Vale, por cierto. Ni siquiera te habían dado un beso y ahí ya te estaban hablando de la marcha atrás. Cosas que voy a censurar si algún día tengo una hija: un, dos, tres, responda otra vez)

Así que recuerde, teníamos a…

Somos N´Sync, ueeeeeeeeeeeeeeeeeh!!!

Westlife posaban con toda su masculinidad

Una portada de disco preciosa

 

De estos no me acordaba: se llamaban Caught in the act y ellos solitos dan para un tratado de peluquería

 

Esto me lleva a analizar un elemento imprescindible en este tipo de grupos: ¿las armonías melódicas trabajadas? ¿las coreografías imposibles? No. Las mechas.

El único que no lleva es porque va rapado

Esta etapa nos dio grandes momentos, como cuando los Backstreet Boys fueron a Sorpresa Sorpresa. Sí. Podéis buscar en youtube, que hay muchos vídeos. Es todo tan…tan…no sé, definidlo vosotros. (Mención especial al estilismo de Isabel Gemio, que aprovechó el modelito para salir de paje de Gáspar en la cabalgata de su pueblo ese mismo año)

Pero todo se acaba. A tus fans de repente se les quitan las espinillas, maduran y dejan de comprar tus discos, ir a tus conciertos y esperarte horas y horas a la puerta del hotel.

Para unos chavales tan acostumbrados al éxito, el cambio no fue fácil de asumir: se encontraron perdidos; iban por la calle y no se habituaban a que no hubiera un grupo de treinta tías gritando detrás de ellos queriendo un hijo suyo o en su defecto un mechón de pelo, y el que no acabó en una clínica de desintoxicación, acabó pesando 150 kg, saliendo con Paris Hilton, o todas las respuestas anteriores son correctas.

¿Qué conclusiones sacamos años más tarde?

1 – Las quinceañeras tenemos algún tipo de hormona que nos anula el critero por completo. Esto es así generación tras generación, y si hubieras nacido en los noventa, lectora, tendrías tu habitación llena de pósters de los Jonas Brothers, Justin Bieber y Hannah Montana. No te lleves las manos a la cabeza y asúmelo.

2 – ¿Aportaron algo las boy bands? Musicalmente no sé, pero si no hubieran existido, este vídeo tampoco lo habría hecho, así que podemos decir claramente y con mayúsculas: MERECIÓ LA PENA.

* P.D. Años más tarde, ya en la Universidad, descubrí que una amiga, hardcoreta ella en aquel tiempo, llevaba una alianza grabada por dentro con un “Auro & Nick” No se escapa nadie.

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Hoy voy de boybands (ale, intentad decirlo rápido)

Mira que tenía pensado otra actualización distinta, porque he hecho un viajecito y tengo 1132 fotos absurdas que dan para unos cuantos posts…pero las cosas de la inspiración son así y de repente he sentido una necesidad irrefrenable de hablaros sobre, chan chan…¡las boy-bands!

Vale, ya sé que la foto no viene excesivamente a cuento pero me hace mucha gracia. (Por cierto, recordadme que un día le dedique un mini-post a Joaquín Reyes y su digievolución de “cachondo” como sinónimo de gracioso, a “cachondo” en otro sentido totalmente diferente)

Bueno, que me desvío del tema. Boybands.

A principios de los noventa surgió este fenómeno protagonizado por grupos de chicos monos que cantaban (más o menos. Como solían ser de 4 en adelante, tampoco hacía falta que todos fuesen tenores. Los coros camuflan que no veas. Mi amiga Raquel – que no canta: grazna – habría tenido cabida en los grupos si no hubiera sido mujer, ni tenido 10 años) y bailaban sesimente, provocando la histeria colectiva de las quinceañeras del momento.

Yo creo que los primeros del género fueron Take That, aunque a mí me pillaron muy jovencita. Podríamos decir que Take That fueron a la vez precursores y excepción, porque no eran todos varones. En los castings se les coló una chica:

(Mil perdones a las fans de Mark Owen, pero entre esa cara que tiene y que mide 1´20 m no me convenceréis jamás de que es un hombre. Y me dan igual los hijos que tenga, pueden ser niños probeta)

Con TT empezó toda esta historia de forrar carpetas con sus fotos, saberse hasta el más mínimo detalle biográfico de cada uno de sus componentes, llenar cintas VHS de vídeos grabados de la tele, comprarse compulsivamente la SuperPop por si por fin un día revelaba cuál era el sabor de helado favorito de Robbie Williams…

Y unos añitos más tarde llegaron ELLOS. Aquí sí que me pilló en plena preadolescencia y claro, caí de pleno.

(Derek Zoolander no inventó la mirada Acero Azul)

Hermano siempre opinó que en un grupo de música normal era lógico que hubiese unos cuantos componentes ya que cada uno tenía una función: un bajista, guitarra, batería, otro que cantase…pero que este tipo de grupos no tenía ningún tipo de sentido porque no hacía falta tanta gente para cantar una canción.

Pobre ingenuo. Él como no tiene estrógenos no se da cuenta de que las boybands en realidad eran como una estantería de Zara: seas como seas, siempre encontrarás una camiseta que te guste. Si tu público potencial son adolescentes hiper hormonadas, gran parte del negocio se basa en que quieran casarse y multiplicarse por la tierra con alguno de los miembros del grupo. Así que estaba todo estudiadísimo por perfiles:

Si te gustan los malotes…

Si te gusta el chico tierno y sensible…

Si te gustan los cortes de pelo obsoletos y las caras de niña…

(Yo era de Nick a muerte, y tengo que parar un momento porque me acaba de dar un ataque de risa que no puedo. Menudo material que estoy encontrando, me meo)

Del grupo quedaban Kevin y Howie, que creo sinceramente que fueron unos  fallos tremendos de marketing porque no me explico a qué tipo de chica le podían gustar esos dos.

Pero retomo el tema de Nick Carter, que da para muchísisisisimo.

Las mayores discusiones de mi vida con mi amiguina desde los 3 años B. las he tenido a cuenta de este chico, porque yo juraba y perjuraba que NO era teñido, que era rubio californiano natural.

(El amor me cegaba)

El ataque incontenible de risa de antes vino motivado porque…servidora tenía este póster en su habitación:

(Es que no me salen ni comentarios…)

¿Pero de verdad creéis que no podía ser peor? Ignorantes…

(Ya se había descubierto la fórmula chico “mono” + animalito tierno = bragas al suelo)

Y si queréis más ejemplos de fotos ridículas…

“¿Y decís que si junto las dos manos aplaudo?”

Sobre el tema “forrar la habitación de pósters hasta que no se vea ni un cm de pared” tengo que comentar que ahí empecé a odiar a muerte el gotelet (sí, de vez en cuando daba pequeñas muestras de criterio entre tanta tontería) porque…coño, los pósters en gotelet se pegan fatal. Con celo olvídate, y mientras a otras amigas mías les dejaban ponerlos con chinchetas, a mí me lo tenían prohibido. ¡Era súper injusto! (Y en este momento me está entrando un arrebato adolescente y muchas ganas de tirarme en la cama a llorar jajaja)

Así que mis padres me intentaron engañar trayéndome una mierda azul que se llamaba fix-stop o algo así, y que al principio pegaba, sí, pero también me patrocinó grandes sustos nocturnos cuando de repente, en el quinto sueño, se me caía un póster encima de la cara.

…Continuará…

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