Cosas raras que me pasan de camino a casa

Volvía yo el sábado por la noche domingo por la mañana al hogar (ains, pendón, pendón) cuando me entró un hambre brutal; no un hambre en plan “me comía un pinchín de pollo”; ni tampoco del tipo “me comía un jabalí”, no: hambre de esta en la que te llegas a plantear hacer un “Viven” con el próximo incauto que se te cruce por la calle. ¡Cocinándolo previamente eh! Aquí las guarradas de comerse carnes crudas se las dejamos al intrépido superviviente del programa de los findes por la mañana de Cuatro, puaaaajj. Caníbal en situaciones límite, puede, pero caníbal gourmet. 

Como no veía nada abierto por la zona, pensé en preguntar a alguien. Y si no me gustaba su respuesta (“lo siento, por aquí no hay nada” o “ahora está todo cerrado”) hacerle los cinco puntos de presión mortales de Kill Bill y luego zampármelo.

kill-bill

Y ahora, desprevenido transeúnte, voy a decidir si te acompaño con una salsa a las finas hierbas o me conformo con un vuelta y vuelta en la plancha

Así que abordé a una chica que caminaba delante de mí. Debí sospechar cuando vi que la tía no era capaz de cerrar su paraguas, pero no lo hice, porque como persona torpe que te cagas poco habilidosa, creo que hay muchos de mis semejantes desperdigados por estos mundos.

Yo – Oye perdona, ¿conoces algún sitio abierto por aquí para comprar un bocata o similares?

Borracha anónima – Mmmm…espera que piense…(la chica pone gesto de pensar)

Gesto de pensar…

Gesto de pensar…

Miro el reloj…

Gesto de pensar…

Me examino las puntas del pelo…

Gesto de pensar…

La visualizo en el horno y con una manzanita en la boca…

Borracha anónima – Pufff, tía, de verdad, es que tengo una cosa en la cabeza y nun puedo pensar en otra cosa, lo siento.

Yo (maldita la hora) – ¿Te pasa algo? (Que para estar retrasando así mi ingestión de nutrientes, sólo admitía que fuese un “me acaban de violar” o “la guerrilla colombiana ha secuestrado a toda mi familia y me han llamado desde la selva para despedirse”)

Borracha anónima – Sí, tía, es que verás, tengo noviu desde haz siete años, y yo a Alberto quiérolo con locura ¿sabes? Pero es que tien un amigu que encántame, encántame, y no sé qué hacer.

Yo – Ehmm…bueno lo siento…

Borracha anónima (agarrándome por el brazo) – Es que tía, yo a Alberto lo quiero ¿eh? Pero con locura ¿eh? Pero es que el otro, chica, gústame mucho. Y le pedí el email y todo y claro, como ye amigo de mi novio, díjome que no me lo daba.

Yo – Ya…bueno es que eso no lo puedes hacer eh…pero yo me tengo que ir

Borracha anónima (¡me seguía agarrando con fuerza, la tía!) – No sé qué hacer tía, no sé. Yo es que a Alberto quiérolo un montón, que no te lo imaginas.

Yo – Esto…ya verás como con el tiempo te aclaras, mujer. Pero es que de verdad que ahora me tengo que ir…

Borracha anónima – A ver si es verdad, porque toy pasándolo fatal, porque yo quiérolo eh. Y no, no se me ocurre ningún sitio para comer ahora.

Yo – Nada, nada, no te preocupes…

Me transformé en Ussain Bolt y no paré de correr hasta que llegué a casa, no fuese a engancharme otra vez la borracha. Luego en la cama – después de haber asaltado la nevera – me daba la risa con lo surrealista de la situación:

1) ¿Se acordaría la chica al día siguiente?

2) ¿A cuánta gente más habría obligado contra su voluntad a escuchar su historia?

3) ¿Le habrá dicho el amigo de Alberto que su novia le pidió el email con aviesas intenciones? (Porque está claro que el amigo se coscó del interés de B.A. ,si no, se lo habría dado sin problemas) ¿Tú qué harías en su lugar?

Alberto, si estás leyendo esto: tu novia quiérete con locura, aunque le mola tu amigo. ¡¡¡¡¡Y NECESITA ALGUIEN QUE LA ESCUCHE, POR DIOS!!!!!

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Guía perdidaenoz para corazones rotos

¿Pasan de ti? ¿Te han dejado? ¿O no sabe ni que existes? Que levante la mano quien no haya pasado por eso. No os preocupéis, Dorothy os deja una serie de consejos para capear esos momentos de la mejor manera posible y resurgir cual Ave Fénix del Amour.

1- ¡Arriba las grasas saturadas! La comida cerda, preferentemente chocolate, ayuda. No sé si porque libera algún tipo de sustancia que te hace sentir mejor (¿colesterol?) o por el simple hecho de decir “siempre me controlo, ahora voy a hacer lo que me salga de las narices. Soy una punky de la comida insana, ¡buahahahahaha!” Tírate en el sofá a ver pelis y series y devora Häagen Dazs (el de chocolate belga es orgásmico) hasta que el tamaño de tu culo se pueda medir en estadios de fútbol. Al final, siempre estarán ahí los bomberos para sacarte de casa por la ventana con una grúa.

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(Megan Fox un mes y medio después de que su novio la dejara)

2- ¡Autoestima! Eres maravillosa, una diva, perfecta en todas tus dimensiones. Eres una Diosa de la Belleza, la Inteligencia, la Simpatía, la Bondad, la Cultura General, los Deportes Extremos, la Física Avanzada y todo lo que tú quieras. Él no la vio más gorda en su vida (no hablamos de la de arriba) Es más, no te explicas ni cómo te pudiste fijar en ese tolai. Así que, como la Diosa de la Física Avanzada que eres, te vas a poner ahora mismo a construir una máquina del tiempo y volverás atrás para dejarle tú a él. ¡Ja!

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(“Programa el Delorean para llegar en el momento justo en que me empiece a tirar los trastos, Doc, que le va a caer una ostia como un pan”)

3- Sé mala. Pásate al Lado Oscuro, joven Padawan. Deja de ser ese pozo inagotable de dulzura, sonrisas y amabilidad que eres habitualmente (véase que seguimos potenciando el tema autoestima) Ya no eres esa Blancanieves a la que sólo le faltaba ponerse a cantar a coro con los gorriones del parque de en frente de su casa “eres tú el príncipe azul que yo soñé”: saca la Zorra que llevas dentro. Raja, raja sin piedad. Haz un Aquelarre con tus amigas y dad rienda suelta al veneno de vuestras lenguas viperinas. Concéntrate en los puntos negativos, y si todavía estabas en esa fase en la que no detectabas sus defectos porque te los tapaba la nube de mariposas que te envolvía cuando aparecía (no veas qué coñazo meter todas las mariposas en el ascensor cada vez que salías a la calle), pues te los inventas.

El caso es reciclar la tristeza, convertirla en algo más productivo como el odio, y proyectarlo, que será una actitud inmadura y de mala persona, pero las risas que te vas a echar no te las quita nadie. Así que también nos vale rajar, por ejemplo, de su ex. Da igual que no tengas el placer de conocerla nada más que por fotos y que ni siquiera se hablen: en 8 de tus posibles Teorías de la Conspiración por las cuales te ha dejado (la razón que te da nunca es la de verdad, mola más pensar mal) ella está directa o indirectamente implicada, en otras 3 hay participación de varios integrantes de la exAdministración Bush y todo forma parte de un plan global para hundir a Obama…en mi teoría favorita del lunes por la mañana, acaba de descubrir que es gay y que en en lo más hondo de su ser siempre estuvo profundamente enamorado de su vecino del 5º, aquel con el que jugaba al Scalextric los sábados por la tarde cuando tenía 6 años.

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(Su ex vista desde tu más completa objetividad)

4 – Mantente ocupada. Pensar es malo, no le des tiempo libre a tu cerebro:  se pone a divagar y la armamos. Es el momento de hacer eso que siempre quisiste, como aprender Arameo. Además, a las 4 tienes clase de Body Pump, a las 5 de Full Contact (no descartamos acabar recurriendo a la violencia y no te apetece contratar a una banda de Albano-Kosovares: ya te apañas tú solita con el trabajo sucio),  a las 6 de Hidro Fitness Xtreme y a las 7 te vas corriendo a la reunión de esa ONG a la que te has apuntado para la Defensa de los Derechos de la Mosca Verde.

Vas a tener más vida social durante esta temporada que en el resto de tu existencia junta. Tirarás de agenda como nunca, se te va a poner cara de Juan Valdés de tanto tomarte cafés con gente y tus amigos estarán encantados con el cambio. Si están hasta el gorro de que les des la brasa, no te lo van a decir, que para eso son tus amigos en lo bueno y en lo malo y te tienen que aguantar en estos momentos de hundida absoluta.

5 – Vete de compras. (Estaba claro, después de los anteriores consejos clicheteros) Yo me siento mucho mejor después de una tarde contribuyendo a pagarle los estudios, su afición a la hípica y sus viajes por el mundo a la hija de Amancio Ortega. Consumismo asqueroso…pero qué vestidín tan mono y lo bien que te queda, oyes.

6 – Fiestaca en vena. Te descubrirás a ti misma en un bar de pachanga bailando “Mayonesa” a las 5 de la mañana, con una corona de princesa de los chinos en la cabeza, y al día siguiente no te va a quedar más remedio que reirte.

7 – La música, la literatura y el cine son tus amigos. Alguien pasó por lo mismo antes que tú y dejó escrita esa frase total y perfecta. Altamente recomendables Los Planetas: a J. una novia le dejó totalmente traumatizado y lleva 10 años escribiéndole canciones en las que el sentido viene a ser siempre “así vayas por la calle y te caiga un yunque marca ACME sobre la cabeza, so asquerosa” Risas garantizadas.

8 – Lleva siempre una buena provisión de pañuelos encima. Porque aun siguiendo estos pasos mágicos, la tristeza es traicionera, ataca cuando menos te lo esperas (transporte público, cola del super, biblioteca…) y vas a tener unas ganas locas de echarte a llorar like a Magdalena.

magdalena

(Así como esta)

Piensas que antes se te revienta un pulmón allí mismo del esfuerzo de contención que derramar una sola lágrima en público: mítico “voy un momento al baño”, nadie a tu alrededor se siente incómodo ni te mira con cara de pena…es una fase muy divertida, sí.

Un besote grande, lectores

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El caso de la bestia parda

Buenos mediodías:

Contra todo pronóstico, he resucitado (¿¿soy una Dorothy Zombie entonces?? :S)

dorothy-zombie

Increíble lo que se puede encontrar googleando ¿eh?

La primavera ha traído consigo solete, polen a raudales y un poco de inspiración para mi persona, pero no sé cuánto puede durar esto, visto lo sumamente constante que soy en todo.

El detonante de mi vuelta fue una visita al veterinario (estoy perfectamente de salud, gracias) con una amiga para recoger al gato de su abuela, que estaba ingresado.  ¿Sabiáis que a los animales se les ingresa? Pues sí. Pero no os imaginéis mini-camitas con sus correspondientes mini-carritos para el suero, y enfermeros-pato, médicos-gatita o enfermeras-gallina porque luego os decepcionaréis tanto como yo.

perro-ginecologo

Esto en realidad no existe. Es un montaje. Jo.

Tengo que aclarar que el que S. consiguiera llevarme allí es todo un logro, porque a mí los animales me gustan…siempre y cuando midan menos de 20 cm (y no sean insectos, serpientes o ratas) o no interactúen conmigo. De lejos, por  favor. Tengo una foto buenísima, con unos 6 años, en mi pueblo, “acariciando” (con las puntas de los dedos, a distancia estirando el gadgetobrazo todo lo que me daba y cierta expresión de terror/asco en mi cara) un gatito chiquitín. La situación no ha evolucionado mucho: los veo como seres potencialmente peligrosos (dientes, garras…) que sueltan pelo, se mueven demasiado y para colmo no dan conversación. Un rollo.

El pobre gatete en cuestión, llamado Isidoro, está en las últimas (teniendo en cuenta que debe ser de la misma quinta que Marujita Díaz, tampoco es raro) y llevaba 3 días en la clínica veterinaria para intentar que por lo menos volviese a comer.

Nos extrañó un poco que, cuando llegamos a por él, las auxiliares casi sacan el confeti y el matasuegras, mientras se abrazaban con lágrimas en los ojos. Nos señalaron en qué consulta estaba y allí vimos a Isidoro, sentadito en la camilla, con cara de no haber roto un plato en su vida. Entramos 3 personas: S, su hermano y yo. El gato se dejó mimar sin problemas (no por mi parte, claro, que sólo le pregunté “¿qué tal? ¿mejor?” y como vi que no contestaba, no insistí más) hasta que entró una veterinaria para quitarle la vía que tenía puesta. Y entonces se transformó;

Pasó de ser una cosa tal que así:

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A esto otro:

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En cuestión de décimas de segundo. Intentaba morder, bufaba y se tiraba a por ella. Mi amiga era incapaz de sujetarlo. Yo, viendo el percal, salí de la consulta y me escondí detrás de la puerta. (Que por cierto, me pareció un poco mal que la recepcionista se estuviera partiendo la caja)  Al rato la veterinaria pidió refuerzos y echó a todo el mundo.

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“Venimos a intentar reducir a Isidoro”

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“Nosotros también”

ejercito

” ¡Y nosotros! ¡Alístate en las Fuerzas Armadas! Ministerio de Defensa. Gobierno de España”

Entraron otras dos chicas más, y lo siguiente que escuchamos fue una sucesión de gruñidos, bufidos y golpes. Fuera de la consulta todo el mundo estaba en silencio y ligeramente acojonado. S miró a los allí presentes (su hermano, yo, la recepcionista, y gente que estaba esperando para entrar con su animalico correspondiente) y dijo, toda pancha “Es que tiene mal carácter”

No, perdona: Camilo José Cela tenía mal carácter. Tu gato es un ser endemoniado del Averno y preferiría quedarme encerrada en una habitación con un Hulk muy mosqueado.

De repente salió de la consulta la veterinaria, apretándose una gasa en la muñeca. Le dije que si la había arañado, y me contestó “me pilló una vena” ¿Da miedo o no da miedo, eh?

Después de unos 5 minutos de tensión, la llamaron para que volviese a entrar, porque (palabras textuales) “ya le tenían inmovilizado”  Efectivamente, asomé la cabeza y allí estaba el bicho, estirado en la camilla y con dos chicas sujetándole, una por las patas de arriba y otra por las de abajo. (Preferí ver eso que no lo que en realidad esperaba: a Isidoro sólo en la consulta, restos humanos everywhere y las paredes salpicadas de sangre)

Me quedé fuera mientras le acababan de preparar y le explicaban a S. el rollo de la medicación. Tardaban y me aburría. A mi lado había una señora que llevaba en un transportín (transportón sería más adecuado) a un conejo monstruosamente gigante. Era como Jabba the Hutt. El conejo obeso mórbido tenía hipnotizada a toda la sala de espera, no podíamos apartar los ojos de semejante mole. Hasta que me atreví a preguntar, dirigiéndome directamente a Jabba

Yo – ¿Y tú qué comes para estar tan grandote? (Grandote = vivan los eufemismos)

Dueña – Huy, ¡come de todo! Fruta (bien), pienso (bien), patatas fritas (¿¿??), chocolate (¿¿qué??)…

Por favor, ¡¡que actúe la Sociedad Protectora de Animales!! No le vi fuera del transportón pero estoy segura de que el pobre Jabba no puede caminar porque le pesa el culo. Claro que, viendo a su dueña, igual deberían ponerse a dieta los dos y apoyarse mutuamente. Me da que la tía directamente cocina para dos.

Al rato salió S. con la bestia parda en brazos. La recepcionista les dio cita para una revisión a los pocos días; una auxiliar que pasaba por allí casi se echa a llorar y dijo “el martes vamos a estar ya nerviosas”

Lo siguiente fue llevarle a casa de su abuela, cosa con la que yo no estaba en absoluto de acuerdo, porque personalmente a mis abuelas las quiero mucho y nunca les haría eso. Así que, entre nosotros, creo que en realidad S. está pensando en la herencia. El camino fue una cosa así:

– S por favor, dale la vuelta al transportín, que me está mirando mal.

– No puede salir, no puede hacerte nada

-¡Ahora no, pero se está quedando con mi cara!

-¡Eres una paranoica!

-¡Que le des la vuelta te digo! ¡Se me quiere merendar, lo veo!

Qué divertidas son las visitas al veterinario, voy a empezar a ir más a menudo.

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Pesadilla antes de Navidad

No sé si alguien me ha lobotomizado mientras dormía o si es que nacemos con un número limitado de chorradas en la cabeza y llega un momento en que ya las has soltado todas y se terminan…el caso es que estos días estoy 0 creativa. Así que, para no dejar morir mucho este blog de mis entrañas, voy a hacer un corta-pega y copiar aquí una cosilla que escribí hace hoy un añito y ya publiqué en su día en mi fotolog. Pido un ejercicio de imaginación por parte de mis lectores: haced como que os creéis que ayer echaron por la tele Love Actually, etc

Un poco de comprensión y cariño para la Dorothy sin ideas : (

5 signos inequívocos de que la Navidad está a la vuelta de la esquina (si por “vuelta de la esquina” entendemos un mes en el calendario)

1. Los centros comerciales se llenan de:
– Luces de esas que si te quedas mirando demasiado te pueden provocar ataques epilépticos.
– Cosas ricas con millones de calorías, pero no te sientas culpable por estar poniéndote ciega de polvorones a finales de noviembre porque no tiene sentido resistirse al espíritu navideño y tú te sientes totalmente invadida por él.

2. Los fines de semana echan películas de mucha calidad que llevan la palabra “Navidad” en el título. El domingo pasado entre mis fiebres, mocos, estornudos y demás asquerosidades inherentes a un trancazo, me tragué a trocitos “una casa para Navidad”, no sé si por que no tenía fuerzas para levantarme a buscar el mando o porque cada vez que pensaba en hacerlo, me quedaba dormida un ratito. Va a pasar a los primeros puestos de mi lista de telefilmes bodrios (si es que no son sinónimos ya estas 2 palabras) y mira que la competencia es feroz. Así como dato diré que salía MacGyver reconvertido en doctor sepsi.
Y ayer, mientras celebrábamos el cumple de mi TitaEva (mi compi imbatible de Trivial), muy a su pesar, y ella nos contaba sus depresiones por haber entrado en la cuarentena y porque en el último reconocimiento médico de la empresa le habían dicho que tenía un ligero sobrepeso, en la tele amenazaba “un novio para Navidad” No la vimos, no queríamos hundirnos todos. Con una deprimida en la familia es más que suficiente. (*)

3. Cuando abres el buzón, corres peligro de morir sepultado bajo una avalancha de catálogos de juguetes. Marta-consejo: estos días abre tu buzón como si fueses un policía entrando en un piso franco. De nada.

4. Hace…mucho frío (Me he propuesto no escribir más tacos en el blog, así que, que lo digan otros por mí)

frio-de-cojones

5. Mi hermano empieza a dejar caer en todas las comidas lo feliz que le haría tener una guitarra eléctrica. Yo empiezo a dejar caer que, si se la compran, a mí me haría igualmente feliz que me comprasen un piso para independizarme y no tener que sufrirle.

(*) Honrosa excepción a las películas navideñas: ayer por la noche echaron Love Actually, para que las ñoñas like me nos fuéramos a la cama con una sonrisa estúpida en la cara, pensando en qué bonito es el amor (en cualquier estación del año) y en que, si algún día tenemos retoños y no nos salen tan rubitos y comestibles como el niño de la peli, que nos devuelvan el dinero. Quiero a ese niño, que alguien me lo secuestre para el cumple.

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(Inserte aquí su título, que a mí no se me ocurre)

Por si alguien no se había enterado, el martes hubo elecciones presidenciales en EEUU (Caras de sorpresa, por favor)

Dando otra primicia, diré que ganó Obama.

 sorpresa

                                  Niño, no digas tacos

Pero no vengo a hablar de eso. Yo he venido aquí a hablar de mi libro. Voy a hablar de algo mucho más impactante:

En uno de los chopocientos especiales elecciones americanas de las teles (no recuerdo cuál: era muy tarde, y estaba luchando contra las garras de Morfeo en el sofá. Ganó Morfeo, como siempre. Ese puñetero dios me tiene totalmente dominada) aparecían analistas políticos o políticos a secas dando su opinión sobre los candidatos y tal y cual.

Y uno de ellos era el presidente del PP Europeo, Antonio López Istúriz. (Que, así como dato, en nombre de su partido apoyaba a McCain)

No encuentro foto que ilustre exactamente lo que vi, os tendréis que conformar con esto y con la descripción que os dé.

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El señor este que milita claramente en el partido equivocado tenía el pelo más extraño que haya visto jamás en mi vida: hasta la mitad de la cabeza, era de un color (rubio oscuro Just for Men, para entendernos) y de una textura (por lo que se veía, evidentemente no se lo pude tocar. ¡Pero daban ganas eh!) De ahí para abajo, el pelo era totalmente diferente. Lo cual me hizo pensar que…

Lleva peluquín. Y cuanto más lo pensaba, más me parecía que sí, y más gracia me hacía:

 – Me hace gracia la palabra en sí. Peluquín. Y la cosa mejora si nos vamos por sinónimos: ¡bisoñé! XD (Me consta que no soy la única rara a la que le hacen gracia determinadas palabras, no me juzguéis)

– Me hace gracia que la gente lleve eso. Es ridículo y anacrónico, y no puedo evitar acordarme de Bernabé, el padrino de Manolito Gafotas, que tenía dos (de distintos colores: uno para diario, y otro para ocasiones especiales)

Así que aquí van unos consejillos para los calvos en general, y para López Istúriz en particular como muso inspirador de este post:

1. Orgullo Calvo: acepta tu calvicie y muéstrala al mundo, que no pasa nada. Rápate del todo, o llévalo cortito: el grado de molonismo de una persona no depende de la cantidad de pelo que tenga. Veamos algunos ejemplos:

               Alguien sin pelo

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       Dos individuos sobrados de pelazo

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La verdad es que tendrías que tener muy mala suerte para que te favorezca tan poco como al pobre chico que sale en el telediario de telecinco y que no sé cómo se llama (no es Lobato). Estoy segura de que lo visualizáis.

2. Ejemplos de lo que NO hay que hacer:

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Iñaki: 1 – no cuela. 2 – reza porque no se levante una ráfaga de viento

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Donald Trump o cómo el dinero no puede comprar el buen gusto. Se te ve el cartón: córtate el pelo, por dios.

3 – Si, pese a todo, estás muy acomplejado y decides cometer el error de llevar peluquín (peluquín…XD)… no lo hagas, en serio. Te voy a disuadir del todo: tú decides si quieres que parezca que hay un pequeño mamífero muerto encima  de tu cabeza. Ilustremos esto:

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Dioni, el furgón estaba oscuro porque eso que llevas en la cabeza resucitó y te tapaba los ojos.

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Gente que me cae mal. Hoy: Najwa Nimri

(Ejem, ejem… ¿Nauya? ¿Nagua? Si alguien sabe cómo se pronuncia su nombre, me lo diga, por favor)

Hoy el blog va dedicado a Najwa Nimri, actriz, cantante e intensa (sobre todo, esto último)

Primero, tengo que aclarar que no tengo nada en contra de su carrera profesional. Me parece una actriz correcta y buena cantante. Pero es que…

Buscad alguna entrevista suya en youtube (hay una con Jesús Quintero en Ratones Coloraos, pero claro, eso ya puede ser morir de intensidad: silencios, susurros, referencias que sólo entiende ella, humo de cigarro…) y me entenderéis. Da muchísima rabia, no lo sé explicar.

Este verano pude verla en Gijón tocando con Carlos Jean (nombre del grupo: Najwajean. ¡Pronuncia eso!)

Uno se come la comida del otro. Adivina quién.

Durante todo el concierto tuve una sensación de angustia permanente, intentando recordar lo que sé de primeros auxilios. Y es que la chica es taaaaan posturera, y taaaaan sobreactuada, que muchas veces no sabías si esos espasmos que le daban eran fruto de que estaba viviendo muchísimo la canción o estaba siendo presa de un ataque epiléptico. Así que, mientras ella se flipaba, yo iba pensando: “hay que meterle algo en la boca, para que no se muerda la lengua…ponerle un jersey o toalla detrás de la cabeza, para amortiguar los golpes…¿qué más?” Y un concierto así, pues no se disfruta.

Además, no puedo resistirme a comentar el modelito que nos llevaba.

Esta es la reconstrucción de cómo creo que fue la conversación de ese día entre Nagua/Nauya y su estilista (que la odia profundamente)

Nagua/Nauya – Hoy quiero salir al escenario muy hortera.

Estilista odiante – Mmm…¿Quieres ir como de reina mora?

Nagua/Nauya – Algo así. Pero más hortera.

Estilista odiante – Si quieres, te pongo una camiseta negra transparente.

Nagua/Nauya – Perfecto. ¿Y algo más hortera?

Estilista odiante – Con brilli-brilli

Nagua/Nauya – ¡Oh sí! ¡Dame más!

Estilista odiante – ¡Enseñando todo el sujetador! ¡Y toda la lorza!

Nagua/Nauya – ¡Siiiiiiiiiiiiiiiiiiii!

Estilista odiante – Y el suje…¡que sea BLANCO!

Nagua/Nayua – ¡Más! ¡Más hortera!

Estilista odiante – No te pases, que me da reparo hasta a mí.

Dicho todo esto, y dejando constancia de que no la trago…tengo que reconocer que estoy enganchadísima a esta canción.

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Música de coche

(No, esto no va de Camela. Tranquilos)

Mi familia et moi nos hemos pasado un tercio de nuestra vida durmiendo, y otro tercio metidos en el coche  Es lo que tiene vivir en una Comunidad Autónoma distinta al resto del clan: hay que ir mucho a verles, porque así te siguen cayendo regalos de Reyes y cumple chachis los lazos familiares son vitales para el desarrollo de una persona y deben cuidarse.

Esto dio pie a multitud de anécdotas, como el día en que Hermano vomitó la merienda a chorro, al estilo “Este chico es un demonio” y a mí me dio tanto asco que hice lo propio a continuación. Qué tiempos aquellos.

Y todos los viajes, por supuesto, han tenido su banda sonora.

Unas veces cantábamos alguno de nuestros grandes hits:”al coche de mi jefe se le ha pinchado una rueda” “una sardina, dos sardinas” y “una babosa sucia y asquerosa”. El público enloquecía cuando reconocía las primeras notas de semejantes temazos.

Nos tiraban hasta sujetadores. Hermano era chiquitín y se asustaba.

Pero las más de las veces era Padre el que decidía lo que sonaba en el radiocasette (no había emepetreses ni cedeses. Y los dinosaurios dominaban la tierra. Bueno…igual ya había cedeses, pero esa tecnología no había llegado a nuestro coche)

Padre, musicalmente hablando, abarca dos ramas:

– Música de los 60 y de los 70. En toda su extensión. Él es de esos que piensan que escuchar Los Beatles, los Rolling o Bob Dylan no tiene por qué estar reñido con saberse toda la discografía de Juan Pardo (dios mío, ¡Juan Pardo!) o Nino Bravo. (Mi faceta petarda tiene un claro culpable. Luego que no le extrañe que su hija tenga cierta querencia hacia los karaokes cutres)

– Cantautores. Esta categoría realmente puede coincidir con la anterior, si quitamos a Sabina.

A mí los cantautores me aburrían soberanamente (quitando a Sabina de nuevo) y le pedía cosas más movidas, como…

ejem…

 Mañana no salgo a la calle

Sí. Con 7 años me encantaban las películas de Marisol. Años más tarde, pillé una en “Cine de barrio” (ese programa en el que, para averiguar la verdadera edad de sus invitados, habría que hacerles la prueba del Carbono 14) y casi repito anécdota escatológica, vomitando a chorro. MariSun no podía ser más cursi y más ñoña (*) y el guión no era para niños, sino para retrasados mentales. ¡Y los chiquillos son muy listos! Creo que es un error total tratarles como si fuesen cortos de entendederas, y me alegro un montón de que las películas para público infantil hayan cambiado tanto. Sólo hay que ver las maravillas que hace Pixar.

(*) Esto me recuerda a cuando vi en casa de mi vecina “El exorcista” y las dos estuvimos de acuerdo en que la niña daba mucho más miedo antes de la posesión – cuando se abrazaba a su mamá para decirle cuánto la quería – que con la cara llena de llagas, los dientes con pinta de no haber conocido un cepillo en años y gritando “¡f * * * * me!”

A lo que iba. Padre fue a buscarme una cinta de Marisol, y no la encontró, pero a cambio me trajo una de Rocío Dúrcal (que también era del palo) y otra de La Década Prodigiosa, en la que hacían un mix de canciones sesenteras.

– Secuelas de la cinta de Rocío Dúrcal: me sale que te mueres “Me gustas mucho” en el singstar, y soy incapaz de no hacer como que muevo una falda ranchera imaginaria. Con mucho arte, eso sí.

– Secuelas de la cinta de La Década Prodigiosa: me sé los estribillos encadenados de todos los jits del pop en español de aquellos años: Los Brincos, Los Bravos, Los Br… no recuerdo más grupos que empiecen por Br. Es decir, yo canto “si yo tuviera una escoba, si yo tuviera una escoba, si yo tuviera una escobaaaaa, cuántas cosas barrería/ Oh oh July, te quiero cantaaaaar, tú has sido principio y finaaaaal/ En la fiesta de Blas, en la fiesta de Blas todo el mundo salía con unas cuantas copas de máaaaas/ Coge tu sombrero y póntelo, vamos a la playa calienta el sooool…” Es súper cutre. Si por casualidad luego escuchaba por ahí la canción entera, me sonaba rara.

Aquellos maravillosos años terminaron, y ahora en el coche cada uno va escuchando lo suyo porque no soporta lo de los demás (para desesperación de Madre, que dice que somos unos raros, unos antisociales y que queremos desestructurar la familia. Pero luego, cuando Hermano quiere compartir con nosotros sus maravillosos grupos de rock/punk kalimotxero, es la primera a la que le empieza a doler la cabeza…)

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